El arte de soltar sin abandonar
Autonomía progresiva y "probar el nido"
A medida que crecen, es completamente natural que nuestros hijos o alumnos comiencen a demandar mayor privacidad, a comunicarse con menos espontaneidad sobre sus vivencias y a volcar su atención e inversión emocional de manera significativa hacia su grupo de pares. Como adultos, este distanciamiento emocional puede generarnos sentimientos de rechazo o dolor. No obstante, comprender la necesidad evolutiva e intrapsíquica de este proceso nos ayuda a acompañar su desarrollo desde el respeto y el afecto sincero.
Volar lejos, pero con un lugar seguro al cual volver
La experimentada terapeuta familiar Carmen Casas recurre a una metáfora hermosa para ilustrar este momento de transición: el adolescente necesita emprender el vuelo, pero, sobre todo, necesita "probar la consistencia del nido que abandona". Con frecuencia, el joven retará los límites establecidos, cuestionará las normas familiares e interactuará con cierta ambivalencia. Su intención profunda no es quebrar el vínculo con sus padres, sino cerciorarse de que sus figuras de apego sigan estables, firmes y disponibles para sostenerlo en caso de que el estrés o las tormentas del mundo exterior se vuelvan insoportables.
¿Los amigos reemplazan a los padres?
El psicólogo e investigador Alfredo Oliva Delgado (2011), en sus estudios sobre el apego en la adolescencia, arroja luz sobre una preocupación recurrente en las familias. Si bien es rigurosamente cierto que los iguales adquieren un rol protagónico como fuentes de apoyo emocional y confidentes ante situaciones de malestar cotidiano, la familia mantiene un papel central e insustituible. De los cuatro componentes básicos del sistema de apego (búsqueda de proximidad, apoyo emocional, base segura y ansiedad ante la separación), las investigaciones confirman que los iguales asumen progresivamente los dos primeros, mientras que los padres y madres continúan siendo las figuras fundamentales en los pilares de la base segura para la exploración y la amortiguación de la ansiedad ante la separación. En situaciones de verdadero peligro, sufrimiento o crisis extrema, el adolescente recurrirá prioritariamente al amparo de sus cuidadores principales.
La seguridad emocional como motor de la independencia
La evidencia acumulada por Oliva Delgado (2011) demuestra de forma contundente que un estilo de apego seguro construido con los progenitores es el mejor facilitador para la consolidación de una autonomía madura. Lejos de lo que dicta el sentido común, los adolescentes seguros no experimentan el distanciamiento a través de la rebeldía destructiva o del aislamiento hostil; al contrario, logran expresar y discutir sus desacuerdos de forma abierta y constructiva con sus familias. Al tener la firme confianza de que el afecto y el vínculo de respaldo incondicional de sus padres permanecerán inquebrantables, se sienten seguros para explorar progresivamente el mundo, asumiendo su propia responsabilidad en la toma de decisiones.
El nido de Tomás
Tomás tiene 15 años. Últimamente pasa horas encerrado en su habitación, contesta con monosílabos y prefiere estar con su grupo de amigos antes que con su familia. Sus padres, Laura y Andrés, empezaron a sentirse inútiles y desplazados, llegando a pensar: 'Ya no nos necesita para nada'. Sin embargo, decidieron no cerrarle la puerta ni reaccionar con reproches.
Un sábado por la noche, Tomás regresó a casa muy silencioso y visiblemente afectado tras discutir fuertemente con su mejor amigo. En lugar de interrogarlo o sermonearlo con un 'te lo dije', sus padres simplemente se sentaron cerca, le ofrecieron algo de comer y le dijeron: 'Estamos aquí si quieres hablar'. Tomás se echó a llorar y les contó lo sucedido. Al buscar el consuelo de sus padres en un momento de alta carga emocional, Tomás demostró que, aunque explore el mundo con sus amigos, su familia sigue siendo su única e indispensable base segura. Estaba probando la consistencia de su nido y descubrió que este seguía firme para sostenerlo.
Oliva Delgado, A. (2011). Apego en la adolescencia. Acción Psicológica, 8(2), 55-65. Universidad Nacional de Educación a Distancia.